ACCIDENTE RUEDA

Crónica de un alcance ciclistA


Son las 12:47 y voy en bici por la Nacional 632, el día está siendo de película, el Sol se asoma entre los árboles y pedaleo a buen ritmo disfrutando del aire limpio que la lluvia de ayer nos ha dejado, por suerte la carretera ya se ha secado. Hoy toca sesión de rodaje para suavizar un poco las piernas, que desde el Lunes están saturados por las series de carrera. Escucho un coche que se acerca por detrás y me arrimo todo lo que puedo a la derecha del arcén, no sé si va a cumplir con el metro y medio de separación, de todas maneras, se lo voy a facilitar. Escucho un estruendoso crujido, no sé porqué, pero ya no estoy encima de la bici, estoy suspendido en el aire y veo a mis chicas cuando las dejé para ir a la guarde y a trabajar. Un golpe y una enorme sacudida me quitan esa visión de mi cabeza, ya no veo nada. Abro los ojos y lo veo de todo color amarillento, estoy en el suelo, escucho un pitido continuo, no me puedo levantar, no puedo mover el brazo sobre el que estoy apoyado y el dolor es tan intenso en el hombro que me hace estremecerme, noto sabor a sangre en la boca. Miro al arcén y veo el amasijo de hierros en que se ha transformado mi bici, alguien se acerca a ayudarme y me pregunta si estoy bien de manera convulsiva, no puedo evitarlo, vuelvo a perder el conocimiento. Que nadie se asuste, “todo lo anterior es inventado“, pero es algo a lo que todo ciclista se enfrenta en cada salida; una posibilidad que nos persigue. Por eso, hoy os quiero hablar de los alcances a ciclistas. No hace muchas semanas los ciclistas del Equipo Giant-Shimano se enfrentaron a un accidente. Por fortuna no hubo que lamentar ninguna víctima, pero las lesiones que han sufrido los ciclistas han sido de gran consideración. En concreto Degenkolb, tuvo que someterse a un trasplante del dedo índice.

Ahora vamos a analizar el accidente que expongo al principio de este texto para tener una idea más clara de cómo suceden este tipo de accidentes:

La primera fase de un accidente es la “percepción del peligro”, en todo accidente o suceso en la carretera hay un punto fijo desde el cual se puede percibir el peligro, en este caso al ciclista, este es independiente de la percepción del conductor y es el punto en el que el entorno permite ver el peligro. Siempre suele haber una diferencia entre este punto y el punto en el que el conductor es consciente del ciclista, esta diferencia temporal es la que permitirá estipular el grado de atención del conductor.

La segunda fase del accidente es el tiempo de reacción, este tiempo es el que transcurre desde que el conductor es consciente del peligro hasta que trata de poner solución al mismo. Aquí nos podremos encontrar con que la reacción sea acertada o no, o incluso, que no haya ninguna reacción. Todo esto dependerá en gran medida de si se trata de conductor novel, con poca experiencia, personas mayores, alcoholemia, drogas, e,t,c. Las reacciones de los conductores ante situaciones adversas son de lo más variadas, pero todas tienen algo en común, que por muy variadas que sean siempre hay el transcurso de tiempo importante entre que se procesa la información, se actúa y el vehículo responde

La tercera fase es la reacción del vehículo, es aquí donde se utilizan las huellas de frenado para analizar los accidentes, con ellas se pueden analizar trayectorias y velocidades. Las variables en este caso son el estado general del vehículo y la vía, que afectarán en mayor o menor medida al resultado final.

La última fase es el accidente en sí, aquí me gustaría que se prestara especial atención a las consecuencias. Si ponemos de ejemplo un coche de gama media, nos encontramos con que la parte frontal del vehículo, que es la primera en alcanzar al ciclista, se encuentra a una altura de 70 o 80 cm. Por lo que el impacto sería de la defensa del coche contra la rueda trasera de la bicicleta. En el caso del ciclista, el punto de inercia, suele estar a la altura de la cadera. Lo que provoca que ante impactos sobre la rueda trasera el ciclista de un vuelco en dirección contraria al choque. Esto implica, que lo más probable, es que la cabeza impacte contra el capó, la luna, o el techo dependiendo de las diferencias de velocidad entre los dos vehículos en ese momento. Cabe reseñar que el impacto será a la diferencia de velocidad entre el vehículo y la bicicleta añadiendo los efectos de la gravedad y el posible efecto catapulta de la bicicleta. La física nos dice que toda acción tiene su reacción, en este caso es que después del primer impacto, el cuerpo del ciclista se ve impulsado por la inercia del vehículo. Estando otra vez sometido a otro golpe o serie de golpes al caer al suelo. Es crucial en estos casos un casco que pueda soportar dos o más impactos, y que esté bien sujeto para que funcione correctamente.

No creo necesario explicar las consecuencias, pero he de decir que es un precio muy alto a pagar y que hay que poner remedio a esta situación.

Planteando que suele ocurrir en carreteras convencionales con poco tráfico, las favoritas de los ciclistas precisamente por este motivo, nos enfrentamos a diferencias de velocidades ente ciclista y vehículo que raramente sobrepasarán los 50 Km/h, por lo que llegamos a la conclusión de que no se puede poner como “escusa” a un alcance la diferencia de velocidad. Parece entonces evidente que el principal motivo es la falta de atención del conductor del vehículo a la vía.

Recapitulemos, una distracción de un conductor, puede poner por tierra a la vida de un ciclista. Lamentablemente es así, porque un vehículo con su peso y velocidad que alcanza puede causar tanto daño como cualquier arma de fuego, es por eso que en el Código Penal ya equipara los delitos de tráfico al uso de armas. Ahora bien, si tenemos en cuenta la cantidad de vehículos que circulan por las carreteras, hay que ser conscientes del peligro que representa y de la responsabilidad que tenemos entre manos los que conducimos habitualmente.

Todo esto que os planteo, me ha tenido desde hace tiempo pensando en las posibles soluciones, y lo primero que pasa por mi cabeza es una baliza que avise a los conductores de la presencia de ciclistas. Recientemente me llevé una grata sorpresa curioseando en el Twitter de DGT. Se trata de una aplicación para Smartphone llamada Comobity. Una aplicación en la que solo tienes que indicar que inicias un viaje en coche, bicicleta o caminando y ella va avisando a los usuarios de vehículos de la presencia de ciclistas, viandantes, obras y aglomeraciones. Cuando menos es una posible solución al problema y os invito a realizar una prueba, la aplicación es gratuita. De todos modos, la mejor solución siempre será que cuando conduzcas… Prestar atención a lo que estás haciendo, no sabes lo que hay después de cada curva…

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