Finish CNSO 2016

XXIV Triatlón CNSO


Hay días de esos en los que te planteas muchas cosas, son días en los que las cosas no salen tan bien como te esperabas. Días en los que te paras a reflexionar que has hecho mal y no sabes que ha sido.

Pues bien, eso me ha ocurrido toda la semana pasada, he intentado buscar la explicación a porque me salió tan mal la carrera y creo que después de una semana ya he encontrado alguna pista. Ha pasado ya un año y pico desde mi debut en el Triatlón y de mi primera vez a la última carrera apenas he mejorado 5 minutos, que a priori parece mucho tiempo, pero en mi debut apenas había entrenado y este último año le he dedicado muchas horas. Incluso en un test de tiempos que hice en primavera bajaba en 15 minutos mi crono del año pasado.

La carrera comenzaba a media mañana, el tiempo acompañaba y el mar estaba en calma, marea media y subiendo. La distancia a recorrer 750 m. Apenas pude calentar y me coloqué en la parte de atrás en la salida, en la zona central. A la entrada en el agua todo fue bastante bien, pero las primeras brazadas tuve la sensación de que el agua estaba especialmente pesada… Una mala sensación para comenzar. La mala fortuna o quizás mi falta de acierto en la colocación me hizo encontrarme a los pocos metros de natación con una melé de nadadores, por lo que pude entender en medio de manotazos y patadas, alguien se había agobiado y se paraba cada pocos metros, provocando un atasco tremendo del que cada vez que intentaba salir recibía un manotazo o golpe…

Cuando al fin se despejo un poco el camino pude ver que el grupo estaba dividido y yo estaba en el de atrás, por medio unos 10 metros que consideré imposibles de remontar. El ir desfondado de acelerar y frenar todo el rato y mi respiración alterada por haberme bebido medio Cantábrico no me animaban a intentar la remontada. Lo único que se pasaba por mi cabeza era que faltaba mucho hasta la primera boya y que había que terminar esto como fuese… Me marque un ritmo y lo seguí brazada tras brazada, notaba como cada vez me costaba más lanzar los brazos pero no me había entrenado tanto para ponerme a nadar a braza. El giro en la primera boya lo hice en solitario y a pocos metros me encontré con un nadador al que cogí la estela durante un rato. Tras seguirle 50 m decidí adelantarle, tenia barba y recordé haberle visto en la salida. Le había pasado ya y le cogí algo de ventaja antes de la última boya. La boya había quedado ya 100 m atrás cuando noté que me tocaban un pie y pensé que me había vuelto a coger, cual fué mi sorpresa al ver que se trataba de una chica. Supuestamente su salida era a los 15 minutos y ya me estaban pasando. Eso suponía que era Mireia Belmonte o que yo era el peor nadador del mundo. Se me vino el mundo al suelo, pero bueno, había que seguir… Hay muy buenas nadadoras…

La salida del agua fue buena y mejor aun cuando me giré y pude ver al menos a 15 personas en el agua. La transición salió de cine.

La gente animaba y las voces conocidas me levantaban la moral hundida. Que no duró mucho cuando vi que en la primera curva me doblaba el primer ciclista… En esos momentos lo que más me animó fue que al menos podría ver el espectáculo desde el mejor sitio. Las piernas parecían responder mejor que mis brazos y por un momento hasta se me pasó por la cabeza intentar la remontada. Pero para eso había que comer algo y reponerme de la natación… Eh ahí, la segunda sorpresa, el agua, o el aire, o lo que demonios tragase en la natación, provocó que mi estómago pareciese una pelota, y mis sensaciones fueron desde ese momento pasando de una leve hinchazón a estar a punto de vomitar en la última vuelta de la carrera. El segmento en bici fue una lucha contra mi estómago, en el que las piernas parecían responder por momentos.

Me encontraba en la zona de carrera donde estaban las chicas y con alguna de ellas me toco lidiar para que no hubiese drafting de ninguno de los dos. No era agradable, porque era evidente que yo estaba mal y ellas tenían que alterar a veces su ritmo, intenté perjudicarlas lo menos posible aunque a veces era complicado. La ventaja de ir tan atrás es que ya no importa el resultado y puedes dedicarte a saludar a los conocidos, a todos, muchas gracias por estar allí y perdón por mi careto de muerto….

Mis chicas estaban a la entrada de la segunda transición, y fue por ellas por las que terminé esta tortura de carrera. A una media de 5′ el km menos la última vuelta que tardé 2 más. Es lo que tiene correr con arcadas. Aunque también he de reconocer que me paré a darles un beso a mis niñas y a decirles que me esperasen en la meta. También chocando la mano a los niños que estaban en el público, quien sabe, quizás alguno de ellos sea un “Noya”… Y a los conocidos antes de meta!!! Al final 01:37”07″, puesto 156. Mal sabor de boca, por el salitre. Pero ya me he apuntado al siguiente…. 24 de Septiembre en Gijón!!! Ahí nos vemos!!!

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